La inseminación natural como alternativa a las inseminaciones caseras

La inseminación natural como alternativa a las inseminaciones caseras

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Cuando un banco de semen danés inició una campaña publicitaria en España me preocupé por el origen, la calidad y  las repercusiones médicas y legales de la utilización de ese semen. Más tarde, aparecieron en prensa casos de mujeres que realizaban una inseminación casera, sin la intervención de un ginecólogo. Compraban el semen por internet y se lo introducían en la vagina, cuando creían que estaban ovulando.

Me sirvió para replantearme como ginecólogo especializado en reproducción asistida qué es lo que estábamos haciendo mal para que mujeres solteras y parejas de mujeres se aventurasen a realizar una inseminación casera sin un control médico y sin conocer todas las implicaciones legales de su acción.

Me di cuenta que:

  1. Las clínicas de reproducción asistida estábamos medicalizando demasiado el tratamiento en casos donde no existía a priori un diagnóstico de infertilidad.
  2. Las mujeres querían más intimidad, sentirse protagonistas de la concepción de su bebé.

Con esas dos premisas en mente, en el Centro de Reproducción Asistida de la Clínica Sagrada Familia modificamos los protocolos de la inseminación artificial  para crear la inseminación natural.

¿Por qué la inseminación natural es la alternativa más segura a la inseminación casera?

Por dos sencillas razones, a nivel legal y a nivel médico.

A nivel legal: Nadie podrá reclamar la paternidad. La pareja de mujeres o la mujer soltera tendrá  un documento que acredita que se ha concebido mediante semen de donante anónimo y con la intervención de un ginecólogo.

Este documento es una prueba feaciente y nadie podrá reclamar jamás la paternidad de vuestro hijo. Si se decide comprar el semen por  internet o utilizar el de un hombre conocido, se corre el riesgo que ese hombre reclame su derecho de paternidad. Y tal como esta la ley actualmente, tendrá todo el derecho y ese “amigo/conocido” formará parte de vuestra vida y tendrá derechos sobre el bebé.  No os servirá que renuncie a la patria potestad, ni siquiera mediante notario. En España, un padre no puede renunciar a la patria potestad, es un derecho inherente del hijo/a.

En el momento de inscribir al bebé en el registro civil os avisaran que sin prueba de haber conseguido el embarazo mediante un centro de reproducción asistida, la filiación será impugnable. Es decir, el donante de semen podría reclamar su derecho de paternidad, y un juez se la otorgaría. Estaría por ver cómo se pronunciaría el juez  sobre los derechos de filiación de la madre no gestante.

En el caso de comprar el semen en un banco extranjero, prevalece la ley del país de origen del semen. En el caso de Dinamarca, por ejemplo, los hijos concebidos tienen el derecho de conocer al donante de semen.

A nivel médico: Hay más garantías sanitarias , mayor seguridad y eficacia.

Mediante la inseminación natural,  en el caso mujeres jóvenes sin patologías conocidas, podemos realizar un ciclo natural, sin hormonación. Mediante ecografías calculamos con precisión el momento de la ovulación y la evolución de los folículos, para proceder a la inseminación con semen de donante anónimo.

La gran diferencia respecto al semen que podéis comprar por internet, es que en el laboratorio del centro se procede a limpiar la muestra del líquido anticongelante y a comprobar la calidad del mismo. Además, en CRA Clínica Sagrada Familia realizamos  el  Test de Portadores de Enfermedades Genéticas, a todos los donantes de semen, y también a las donantes de óvulos, un test que no obliga la ley, y que recomendamos que también se realice la mujer que se embarace, para minimizar el riesgo de transmisión de enfermedades genéticas al bebé.

En el momento de la inseminación, el ginecólogo cede su protagonismo a la pareja de mujeres. Mediante una ecografia, coloca la cánula con el semen en el útero de la futura embarazada y se retira para que su mujer proceda a introducir el semen, como desean muchas de las parejas que se plantean una inseminación casera. Pero con todas las garantías sanitarias de un entorno más aséptico

Testimonio de Inseminación Natural

Hace un año, vino a la consulta Raquel. Le habían hablado de la inseminación natural que estábamos realizando de forma pionera desde Barcelona.

Fui a varios centros y todos me decían lo mismo, que tenía que hormonarme. Estuve a punto incluso de hacerme una Histerosalpingografía pero en el último momento, cuando leí las contraindicaciones de la prueba me planté”, explica Raquel. No entendía porqué se tenía que hacer una prueba de infertilidad si en principio no tenía un problema de fertilidad y ni siquiera había hecho un primer intento.

Descartó desde el inicio una inseminación casera. Como muchas otras mujeres solteras, acudió a un centro de reproducción asistida para tener acceso a un banco de esperma.  “Es algo que nunca haría. Quiero las garantías de un centro de reproducción asistida. Y tampoco le pediria ayuda a un amigo. No quiero un padre, necesito espermatozoides. Si quisiera un padre para mi hijo, lo buscaría de otra manera”, nos dice Raquel.

Con 37 años, tenía muy claro que, si no era necesario, no quería someter a su cuerpo a un medicación de estimulación ovárica. “Y cuando ya estaba a punto de tirar la toalla, una amiga me habló de la inseminación natural, algo que sólo oferecían en CRA Clinica Sagrada Familia, y pedí una primera visita informativa.”

Positivo en el primer intento inseminación natural 

Raquel se quedó embarazada en el primer intento: “Se lo dije al Dr. Herrero, me quedaré embarazada a la primera y me dijo, es bueno que pienses así”. La inseminación natural tiene una tasa de éxito del 30% acumulado  en mujeres que no presentan patologías reproductivas, como es el caso de Raquel. No tenia ovarios poliquísticos, ni las trompas obstruídas, y en sus analíticas tan solo observaron un ligero hipotiroidismo, que se reguló en 3 semanas, antes de iniciar el tratamiento de reproducción asistida.

Así fue todo el proceso:

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