Madres por ovodonación

madres por ovodonación

Si hay algo que me dicen todas las pacientes es que soy muy optimista y sincero. Y es así. Ante un problema de fertilidad, doy mi opinión, pero siempre respeto la decisión y los tempos de las mujeres y parejas que trato.

Así fue con Cristina. Con 42 años, otra de muchas de las mujeres que deciden “biológicamente” demasiado tarde iniciar su camino hacia la maternidad, pero que finalmente son madres por ovodonación. Examinadas sus analíticas, nos encontrábamos ante una baja reserva ovárica, y con 42 años, no había espacio para alargar el proceso, pues el tiempo corría en su contra. Y fui directo: “Cristina, ves directamente a la ovodonación. Por tu edad, tu reserva ovárica es baja y las probabilidades son escasas con otros métodos”.

Sé lo que supone decirle a una mujer que quiere ser madre por primera vez que le aconsejas la ovodonación. Es muy comprensible su resistencia y la necesidad de probar otros tratamientos. Así fue con Cristina. Probamos la inseminación y la FIV pero el único folículo que se creó, no creció lo suficiente para realizar la punción. Lamentablemente no era un caso único. Nada nos garantizaba tampoco que si conseguíamos un óvulo, éste seria genéticamente sano, y podría desarrollarse y llegar a embrión de calidad.

Un único embrión de calidad, no me canso de repetirlo. Es todo lo que necesitamos para conseguir el embarazo, en una mujer sana. Finalmente así lo entendió Cristina y consiguió el embarazo a la primera. Te dejo su testimonio.

Madre soltera por ovodonación

“Desde bien pequeña mi sueño había sido sentir lo que es estar embarazada y tener hij@s fruto del amor con un hombre que me quisiera, comprendiera y fuera el padre de mis hijos.

Pero la vida no siempre te cumple los sueños tal y como habíamos pensado. Hombres han pasado muchos por mi vida, pero en vista de lo visto, ninguno era mi príncipe azul.

Mi madre ya tenía asimilado que si cuando cumpliera los 35 no tenía pareja estable, me plantearía ser madre soltera, pero con la esperanza de tenerla me planté en los 42, sin ser consciente de que cada año que pasaba iba en contra de mi sueño de ser madre.

Ojalá hubiera tenido la información de tengo ahora cuando tenía 35 y seguramente o hubiera congelado mis óvulos o me hubiera hecho una inseminación artificial mucho antes.

¡Con 42 me dije, no puedes esperar más! ¡Ve a por ello! ¡Y fui a por todas a cumplir mí ÚNICO SUEÑO!

Me puse a buscar información y clínicas por internet y también por muchas recomendaciones que cuando te pones a hablar del tema te llegan por todas partes.

Entonces fue cuando di con el Dr. Julio Herrero, del Centro de Reproducción Asistida de la Clínica Sagrada Familia. Había conseguido milagros en mujeres que conocía y allí que fui. Con mis análisis delante, fue sincero desde el principio “Cristina, ves directamente a la ovodonación. Por tu edad, tu reserva ovárica es baja y las probabilidades son escasas con otros métodos”.

Yo sólo tenía dinero para una simple inseminación artificial y aunque con sólo un 1% de probabilidad y mi positividad, quise intentarlo. Negativo, me vino la regla.

Siguiente paso, fecundación in vitro. Todavía no había asimilado que pudiera ser madre sin que no tuviera mis genes. Trabajé en dos sitios hasta los fines de semana para conseguir el dinero. Tardé un año en conseguirlo. Siendo tan positiva pensé que lo conseguiría en ese momento, pero no. Me hice todo el tratamiento y justo el día de la punción el único folículo que había no creció, por lo que no pude ni hacérmela. Ese día lloré, pero dije, no te rindas, vamos a por el siguiente paso.

FIV con ovodonación. Durante los 8 meses que ahorraba para el tratamiento, busqué información en internet y me di cuenta de que era más normal de lo que parecía. Incluso me compré algún libro, como el de Samanta Villar “Madre hay más que una”, algún ebook sobre la epigenética y vídeos en YouTube sobre la ovodonación y el duelo genético. Ya estaba preparada. Mi sueño de ser madre seguía intacto.

¡A la primera! Según dijo el Dr. Herrero y las enfermeras que hicieron realidad mi sueño, el embrión que tenía ya en mi vientre era de óptima calidad. De una donante de óvulos y un doanante esperma jóvenes. ¡Muchísimas gracias a todos!

Llevo 36 semanas inmersa en mi sueño. Siento a mi bebé dentro de mí. Sus movimientos diarios me recuerdan que la culminación de mi sueño está por llegar en breve. ¡Cumplo el 17 de marzo! ¡Justo 1 día después de cumplir los 45 años!

¡Gracias a mi madre, familia y amig@s por compartir conmigo ésta gran aventura!

P.D.: Tengo 8 embriones congelados por si en un par de años quiero volver a quedarme embarazada y darle un hermanit@ a Mika, mi príncipe azul. “

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