¿ Preservación de la fertilidad por la Seguridad Social ?

¿ Preservación de la fertilidad por la Seguridad Social ?

Preservación de la fertilidad por la Seguridad Social

Con 1,04 hijos por mujer, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para 2018, Galicia presenta la tercera tasa de fecundidad más baja en España, y una de las edades medias para la maternidad más altas: 32,75 años. No es de extrañar entonces la propuesta del gobierno de incluir la preservación de la fertilidad en la cartera de servicios de salud públicos.

La iniciativa se incluye dentro del proyecto de ley de dinamización demográfica de Galicia, con el objetivo de apoyar a las familias y a la población para revitalizar la pirámide de la población. Es decir, conseguir más nacimientos.

Más allá de refozar los tratamientos de reproducción asistida en los centros sanitarios públicos, también insta al Ministerio de Sanidad a incorporar a la cartera de servicios del SNS la congelación de óvulos más allá de los casos de preservación de la fertilidad por causas médicas (mayoritariamente relacionados con el tratamiento del cáncer o la extirpación de los ovarios).

Desde la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) se apoya cualquier medida para favorecer la maternidad pero consideran la propuesta algo “electoralista” ante las largas listas de espera en los servicios públicos de reproducción asistida. Ninguna comunidad autónoma está en condiciones de asumir una demanda de este tipo.

La notícia sin embargo es positiva, desde el punto de vista que pone el foco de atención en un tema importantísimo sobre el que hace años el que alertamos los especialistas en fertilidad: el retraso de la maternidad y su efecto en la reserva ovárica.

Insisto en la importancia de la información que los ginecólogos deben dar a sus pacientes. Es importante hablar de sus deseos de maternidad, y explicar a las mujeres menores de 35 años que su fertilidad no es infinita y que “los 40 no son los nuevos 30” en temas de maternidad biológica.

No me canso de insistir a las pacientes que me visitan, y que están en esos años limite, entre los 33 y los 35 años, que preserven su fertilidad ahora. Un año, a veces, pesa mucho más de lo que nos creemos.

Los costes de la preservación de la fertilidad

El debate sobre incluir o no la congelación de óvulos en la cartera global de servicios públicos es complejo. A quién, cómo, en qué supuestos aplicarlo entendiendo la preservación de la fertilidad como una herramienta para favorecer la maternidad.

¿Hemos de llegar a tal extremo en que las finanzas públicas financien el retraso de la maternidad de unas jóvenes (y nos jóvenes) que no pueden emanciparse hasta pasada la treintena por falta de ingresos o de seguridad laboral? ¿No hay otras políticas públicas?

Como Director del Àrea de Reproducción Asistida del Hospital del Vall d’Hebron conozco bien la situación de asumir un servicio de este tipo. Precisa de una mayor dotación de recursos, a nivel de personal, horas de quirófano, de medicación, y algo muy importante, del mantenimiento de esos óvulos congelados.

En los casos de preservación de la fertilidad por razones médicas, sólo el 10% de las mujeres utilizan finalmente sus ovocitos.

Es, sin duda, un tema muy complejo.

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